Érase una vez…
Érase una vez tres profesionales de la salud de habla neerlandesa que compartían un mismo sueño: establecer una consulta en España. En su país de origen, la carga de trabajo, las largas jornadas y las crecientes exigencias administrativas se habían vuelto tan agobiantes que ya no podían ofrecer la atención sanitaria a la que aspiraban.
El destino quiso que coincidieran en la Costa del Sol. Pronto decidieron unir fuerzas para ofrecer servicios sanitarios en neerlandés en Fuengirola. El edificio que alquilaron se llamaba Monte Blanco y así nació la Clínica Monte Blanco, uno de los primeros centros sanitarios de habla neerlandesa de la Costa del Sol en reunir diversas disciplinas médicas bajo un mismo techo.
Las instalaciones no estaban en las mejores condiciones. Sin embargo, gracias a una gran dosis de creatividad, una mano de pintura y algunos elementos decorativos, transformaron el espacio en un entorno cálido y acogedor donde los pacientes se sentían a gusto y recibían una atención rápida.
La apertura de la clínica no pasó desapercibida; la noticia se difundió rápidamente entre los residentes y turistas de habla neerlandesa. Lo que comenzó como una iniciativa modesta creció año tras año hasta convertirse en un referente de confianza para miles de pacientes en la Costa del Sol.
Al cabo de unos años, quedó claro que la ubicación original se había quedado pequeña. El número de pacientes seguía aumentando y crecía la necesidad de disponer de más espacio y nuevos servicios. En consecuencia, la clínica se trasladó a unas instalaciones más modernas y espaciosas, lista para iniciar un nuevo capítulo en su historia.
Pero, ¿quiénes eran estos tres pioneros? Eran el dentista Hans Kools, el médico de cabecera Frank Buster y el fisioterapeuta Stanley Groot. Gracias a su clara visión, sentaron las bases de lo que hoy es la Clínica Monte Blanco: un centro sanitario multidisciplinar donde la atención personalizada y la calidad asistencial son la prioridad absoluta.

Un nuevo capítulo
Entretanto, los fundadores originales han alcanzado o se acercan a la edad de jubilación. El relevo se ha ido pasando gradualmente a una nueva generación de profesionales de la salud que continúan escribiendo la historia de la Clínica Monte Blanco con el mismo entusiasmo y dedicación.
Lo que ha permanecido inalterable a lo largo de los años es la visión que dio origen a todo: atención personalizada, saber escuchar y cuidados de calidad para pacientes de todas las edades y nacionalidades.
Frank Buster, una figura constante desde el principio, sigue dedicado a sus pacientes. Gracias a sus conocimientos, experiencia y trato cercano, continúa siendo un miembro indispensable del equipo.
Marielle de Bruin, un rostro habitual en la consulta desde sus inicios, asumió la atención de los pacientes de Stanley Groot. Gracias a su experiencia, compromiso y trato cálido, muchos pacientes siguen sintiéndose como en casa en la clínica.
Wojciech Maroszek ha sido nuestro ortodoncista de confianza durante años y ha logrado alinear con éxito los dientes de muchos niños. Gracias a su enfoque tranquilo, su atención al detalle y un toque de humor, se asegura no solo de que los dientes queden alineados, sino también de que la sonrisa se ensanche de forma natural.
El relevo también se produjo en el ámbito de la odontología. Didier Sebrechts siguió los pasos de Hans Kools. Aunque era un listón muy alto, él mantiene viva la tradición sobre la que la clínica construyó su reputación, impulsado por la misma pasión por la profesión y la misma atención hacia el paciente.

Expansión de los servicios de atención sanitaria
Para ofrecer una atención al paciente aún mejor, Clínica Monte Blanco ha ampliado su colaboración con una red de profesionales sanitarios independientes;
Melushka Quandus se unió al equipo de Mariëlle de Bruin hace unos años. Gracias a su trato delicado y a la firmeza de sus manos, alivia el dolor y mejora la movilidad de sus pacientes.
Los pacientes de nuestra clínica también pueden consultar a la psicóloga Maryna Khorolska para recibir orientación profesional; ella brinda apoyo a quienes necesitan asistencia en salud mental o ayuda para afrontar desafíos personales. Por último, se ha incorporado al equipo la médica deportiva Mirjam Steunebrink, quien se centra en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de dolencias y lesiones relacionadas con el deporte.
De este modo, Clínica Monte Blanco sigue evolucionando sin perder de vista sus valores fundamentales: ofrecer una atención tal y como debe ser: profesional, personalizada y atenta a la persona que hay detrás del paciente.
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